Notas de Prensa

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Reportaje televisivo 13 agosto de 2000
Scouts siempre alerta 

Juan José Armario. Burgos, 13 de agosto.

Dejamos la fábrica y a sus empleadas y nos vamos al campo. En contacto con la naturaleza, aprendiendo a disfrutar de ella, pero también a respetarla y a cuidarla, miles de niños de todo el mundo se han hecho y se hacen mayores con una pañoleta al cuello. Son los Boy Scouts. Chavales que en campamentos como el que hemos visitado, aprenden valores como el compañerismo o el respeto a los demás y al medioambiente. Y lo que es mejor, se lo pasan estupendamente.

Son chavales de 6 y 18 años. Disfrutan de un campamento de verano, pero no es un campamento cualquiera. Todos ellos son Boy Scout, personas comprometidas con la libertad, la educación y la naturaleza.
Manuel Abellán, coordinador de tropa del grupo 449, asegura que cada vez es más difícil comprometer a chavales de 15 o 16 años para que dejen de beber y se pasen unos días en contacto con la naturaleza.
A pesar de las dificultades, aún existen en nuestro país más de 30.000 pequeños exploradores. Todos ellos dispuestos a disfrutar todo lo posible de su tiempo libre.
Los Boy scout se han convertido con el paso de los años en uno de los mejores ejemplos de cómo disfrutar de la naturaleza a la vez que se reciben unos valores de tolerancia e igualdad.
Todo se remonta al año 1907. En aquel mes de agosto un veterano soldado del ejército inglés organizó el primer campamento scout de la historia. Su nombre: Baden Powell.
En este campamento, como en cualquier campamento scout, el día comienza temprano. Antes de que el sol se haga paso entre los árboles de la sierra burgalesa de la Demanda, los chavales, perfectamente uniformados, se preparan para formar. Será entonces cuando cada unos de los scouters explicará al resto del grupo lo que va a hacer su unidad.
Es lo que realizan personas como Sergio Díaz. Él es el jefe de la Manada, la unidad en la que se encuentran los niños de 8 a 11 años. Chavales a los que se les pretende inculcar el espíritu scout.
Pero los hay aún más jóvenes, de 6 años. Son los Castores, pequeños scouts que aprenden a sobrevivir alejados de sus padres. Para Justinne Weibel, scouter de castores, con esas edades lo que se pretende es educar a los niños para que compartan y trabajes en equipo.

Mientras los más pequeños luchan ante el reto de vivir unos días alejados de sus padres, los mayores, los troperos, realizan actividades más prácticas. Los boy scouts guardan la tradición, y se han convertido en los únicos que construyen con sus propias manos aquello que van a utilizar.
Pero si realmente hay algo que distingue a un Grupo Scout, esa es su pañoleta. Un trozo de tela que representa todo el escultismo. Se trata de la promesa personal de acatar y cumplir fielmente la ley scout.
Javier Fernández y Carlos Conde tienen 13 años. Hace 4 que son boy scouts y consiguieron realizar su promesa el año pasado. Ambos están muy orgullosos y recuerdan, como si fuera ayer, el rito que tuvieron que pasar. Un rito en el que, tras la promesa, todos son lanzados al río.

La luna hace acto de presencia. Una luna casi llena que envuelve al campamento con un aire de misterio e intimidad. Momento que aprovechan los scouters para reunirse. Alrededor de un lumo-gas, hacen balance de la jornada y preparan la marcha de mañana.
La mañana siguiente comienza de una forma frenética, Todo debe estar a punto para ponerse en marcha. Todos, grandes y pequeños, meten en el macuto lo primordial. La ropa, la comida, todo debe estar preparado. Dentro de tres días volverán al campamento, hasta entonces, casi 100 kilómetros de marcha les esperan. A unos les costará menos, a otros les costará más, pero en el recuerdo de todos quedará la sensación da haber pasado un verano inolvidable.

 

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Articulo de prensa 12 julio de 2000

JAUME MATAS / MINISTRO DE MEDIO AMBIENTE

«La contaminación ha crecido mucho en España»

Hijo y nieto de republicanos y socialistas, Jaume Matas, de 44 años, ha pasado de la presidencia de Baleares a dirigir la política ecológica del Gobierno Aznar. Después de un mes al frente del Ministerio de Medio Ambiente, Matas explica cuáles serán los objetivos de la cartera 'verde'. El primero: «El diálogo será el eje de este Ministerio». 

 

GUSTAVO CATALAN DEUS

 

MADRID.- Quien tiene el encargo de proteger la naturaleza desde el Ministerio de Medio Ambiente es un político joven (44 años) y una cara nueva para casi todos. Sólo los ciudadanos de las Baleares le conocen bien, porque fue su presidente durante tres años. Su estilo modificó muchas pautas del anterior jefe de Gobierno autónomo Cañellas, lo que no impidió que un pacto a varias bandas le arrebatara el poder.

Ahora, sucede a Isabel Tocino. Jaume Matas, hijo y nieto de republicanos y socialistas, tiene el reto de hacer todo lo que queda pendiente, que es mucho.

Ya se lo ha dicho a los parlamentarios el lunes pasado. Pero ahora explique a los ciudadanos y especialmente a los jóvenes, cuál es la responsabilidad de cada uno para poder reducir las emisiones de gases que provocan el calentamiento global.

La gente debe tener una conciencia clara de que el planeta es frágil y que cada uno tiene algo de culpa en esta situación. Estamos poniendo en juego nuestro planeta al coger el coche, al comprar, al tirar la basura... Todo esto influye en la salud de nuestro medio ambiente. Todos debemos hacer algo. 

¿Qué les transmite a sus hijos? ¿Les habla de estos problemas?

La concienciación de los jóvenes es fundamental. Si algo les identifica es su mayor concienciación sobre el medio ambiente. Ellos están más avanzados que nosotros y esa es la mayor garantía de futuro, si bien es cierto que España todavía tiene mucho que aprender acerca de que hay que lograr que sea posible el desarrollo junto a la preservación del medio ambiente. 

Entonces, ¿usted no tiene que ir por la casa apagando las luces o dando recomendaciones sobre duchas más cortas? 

Pues claro que sí. Tengo que decirles que apaguen la luz, porque eso forma parte de la educación y mis hijos son como todos los demás. [Matas tiene tres hijos de 17, 15 y 11 años]. Pero tienen una sensibilidad que nosotros no teníamos. Les preocupa la recuperación de la basura, la conservación de la naturaleza... 

¿Qué ha visto José María Aznar en usted para encomendarle esta cartera?

Yo no lo sé. Esta es una pregunta que debe contestar él. Pero sí soy consciente de lo que puedo ofrecer: trabajo, voluntad, capacidad de hacer las cosas lo mejor posible, de una forma honesta y honrada y una gran ilusión. Este es un Ministerio esencial en un Gobierno moderno, progresista -en el buen sentido de la palabra y no en el uso que se les está dando-, de un Gobierno que persigue el progreso real de los ciudadanos. Y dentro de ese progreso la política ambiental es un eje prioritario, y así lo considera el presidente.

Ya se sabe que ha hecho política ambiental en Baleares. Pero, cuente alguna anécdota de qué ha hecho usted personalmente como ciudadano por el medio ambiente.

Las anécdotas personales carecen de importancia. Pero recuerdo que de niño fui boy scout. Ahora se llaman de otra manera. Es uno de los recuerdos que me ha marcado. Entonces se atendía más a la naturaleza, porque vivíamos en ella y aprendimos a amarla. Y ese es un gran bagaje y una gran experiencia.

Pues ahora cuente su aportación política.

Estoy orgulloso de haber tomado dos medidas muy importantes en Baleares. Una fue la prohibición de construir nuevos hoteles a no ser que se derruyeran plaza hoteleras; la otra fueron las Directrices de Ordenación del Territorio. Fueron decisiones muy importantes que ordenaban y limitaban el crecimiento urbanístico y turístico. Son básicas para proteger el medio ambiente. Ninguna ley ha sido modificada por el actual Gobierno.

La ONU dice que para proteger el medio ambiente, hay que pasar a la acción. ¿Cómo va actuar a corto plazo?

La primera acción fue de Aznar al crear el Ministerio y así se ha seguido estos cuatro años. Lo que dice la ONU se debe ver en términos relativos, porque la ONU dice que la solución de los problemas ambientales requiere medidas globales. Por mucho que hagamos nosotros en el Mediterráneo, de poco vale si otros países ribereños no hacen nada. Este concepto de globalidad es fundamental. Pero almargen de esto, debemos ser capaces de establecer medidas que nos lleven por el camino adecuado tras definir los problemas. Si sabemos hacia dónde debemos ir seremos capaces de dar los pasos adecuados.

Pues explique algo sobre el Plan Hidrológico Nacional.

Tenemos que regular las cuencas para acabar con la paradoja de que hay sitios donde tienen agua, pero no pueden utilizarla. Hay que hacer la reordenación necesaria de los caudales para que las demandas existentes garanticen el desarrollo presente y futuro de esas zonas. Y pienso en el Pacto del Agua de Aragón: es prioritario y esencial para la política de este Ministerio. No podemos hablar de excedentes sin ser capaces de demostrar que esos existen. Y una vez que garanticemos esos caudales, esas obras se tienen que hacer con el máximo respeto al medio ambiente. Pero que quede claro que la prioridad es la demanda social justa e histórica.

Pero, ¿cuántos pantanos y cuántos trasvases se quieren hacer?

Estas obras van a garantizar un factor importante: el caudal ecológico. Hoy, esa falta de regulación está poniendo en peligro esas cuencas por falta de caudal en ciertas épocas del año. La salinización es un problema en ciertas desembocaduras. Con esas obras afrontamos riesgos medioambientales muy importantes.

¿Habrá algún pantano que no se pueda construir por causas ambientales? 

Puede que un pantano no se pueda construir en un determinado sitio y se tenga que buscar un sitio alternativo. Si un informe de impacto ambiental lo desaconseja, habrá que buscar soluciones alternativas. Pero es innegociable que las demandas que se producen dentro del pacto del Agua del Aragón, se cumplan. Sólo después de que se demuestre que hay caudales excedentes en determinadas cuencas -y dentro del principio innegociable de solidaridad y de coexión del territorio- se pueden atender déficits estructurales de demanda en otras partes.

Los ecologistas están horrorizados con el presupuesto de siete billones de pesetas que maneja Fomento para infraestructuras. ¿Su Ministerio se va a oponer a algún trazado inasumible ambientalmente?

Sin duda. Así lo establecen las leyes. Este posicionamiento no es incompatible con que se den soluciones a los grandes problemas de infraestructura que debe resolver España para garantizar su desarrollo. España necesita esas obras. Mi obligación es garantizar que esas obras se puedan hacer, pero con el menor perjuicio posible para la naturaleza.

¿Cuándo empezará a funcionar el Consejo Asesor de Medio Ambiente, o como se quiera llamar?

Nos estamos planteando la figura. Hoy sólo puedo decir que va a existir ese diálogo y esa voluntad de interlocución. Tenemos una propuesta concreta de los ecologistas, y vamos a estudiarla. Quiero decir que los ecologistas no son el pepito grillo de esta sociedad. Hacen un papel muy importante. Su labor es mucho más difícil en países como España que en aquellos en los que la sensibilidad ambiental está más desarrollada.

Quiere depurar todas las aguas residuales. ¿Con qué medios?

El Plan Hidrológico debe incidir en todo el ciclo hidrológico. España debe concienciarse de que no es posible el crecimiento ilimitado de un recurso escaso como el agua. Por eso es preciso ahorrarla

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y depurarla. No vamos a verter ni una gota que no esté depurada. No será posible en esta legislatura, pero avanzaremos.

Ha prometido 300.000 millones para la lucha contra la desertificación.

En materia forestal también hay que actuar como un todo. El Plan Nacional Forestal, junto a una nueva Ley de Montes serán globales. Hay que evitar la desertificación en zonas como el sureste. Es una amenaza real. Por eso hay que invertir mucho dinero para recuperar la cubierta vegetal.

Qué significa eso que avanzó de que se seguirán protegiendo las costas, pero «con diálogo dentro del marco existente?

Este Ministerio se ha propuesto que el diálogo sea el eje de su actuación. Hay que proteger las costas. Existe un ordenamiento legal. Pero es posible hacerlo escuchando a los interlocutores y teniendo en cuenta la casuística de cada situación. Es compatible todo.

Otra pregunta personal. A la ministra Tocino le pregunté si tenía abrigo de pieles, y me contestó que sí y que se lo pensaba poner. Luego no lo utilizó. ¿En su casa hay abrigos de pieles?

No, no tengo abrigo de piel. Nunca me lo he planteado. Ni mi mujer... bueno... no lo recuerdo, no estoy seguro. Esas prendas no son habituales en Mallorca.

¿Qué piensa hacer para reducir la emisiones de dióxido de carbono y cumplir con el Protocolo de Kioto?

España está en una situación inicial mucho mejor que otros países. Pero la contaminación ha crecido mucho en España en los últimos años. Proponemos abrir un diálogo social para analizar el problema y buscar una salida.

Pero España tiene un compromiso

El problema es que ese compromiso responde a un modelo global más complicado. Conseguir ese objetivo pasa por concretar políticas horizontales muy complejas: las energías, los hábitos de consumo, el transporte... Queremos abrir un diálogo y buscar el modelo para diseñar desde el Gobierno la política que nos lleve a cumplir con los acuerdos. 

¿Cuáles serán los próximos parques nacionales? 

Depende de las comunidades autónomas. Tenemos la intención de ampliar la red. Es un escaparate de nuestra biodiversidad que es un factor diferencial a favor de España. Dónde va a depender de los gobiernos regionales. Los sitios están un poco en la cabeza de todos.

¿Se va a replantear el Ministerio las autorizaciones a los cultivos transgénicos?

Hoy por hoy no me atrevo a contestarle categóricamente. Acabamos de firmar el Convenio de Bioseguridad. Mientras, es imprescindible garantizar el control, la seguridad y la información para los ciudadanos. Es un tema en el que podremos profundizar más adelante.

¿Están controlando las cosechas vecinas a las transgénicas?

Es verdad que pueden ser un riesgo para proteger la biodiversidad. Es un tema en el que existe un debate mundial y de momento sólo puedo decir que hay que garantizar la información al ciudadano.

¿No debería tener su Ministerio alguna competencia en energía nuclear?

El Gobierno es un órgano colegiado y responde de todas las políticas. No tengo problemas de competencias. Al ciudadano sólo le preocupa que el Gobierno responda, le garantice su seguridad y haga una política sensible y sostenible ambientalmente de forma colegiada y horizontal. Este el compromiso. 


 
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