Hemos de retroceder ahora hasta la época de la primera historia, cuando Mowgli abandonó la caverna de los lobos, tras la lucha que sostuvo con la manada en el Consejo de la Peña, y llegó hasta las tierras de labor donde vivían los campesinos. Se sentó en la entrada del pueblo porque tenía mucha hambre y cuando vió acercarse a un hombre , se levantó y abrió la boca señalando hacia el interior de ella para significar que necesitaba comida. El hombre, muy asustado, corrió por la única calle de la aldea llamando a grandes voces al sacerdote.
MW- ¡Qué mal educado está el pueblo de los Hombres!- se dijo el muchacho.- Sólo los monos grises harían semejantes cosas.-
SAC- Pero ¿de qué tenéis miedo?- dijo el sacerdote - Mirad esas señales que tiene en los brazos y en las piernas: son cicatrices de los mordiscos que le han dado los lobos. Ël mismo no es más que un niño-lobo que se ha escapado de la selva.
GENTE -¡Mordido por los lobos! ¡Pobrecillo! ¡un muchacho tan hermoso! Tiene unos ojos como brasas. Te juro, Messua, que se parece al niño que te robó el tigre.- exclamaron a la vez 2 o 3 mujeres.
MS- Déjame mirarlo bien.- dijo la mujer y continuó - De veras que se parece…es más flaco, pero tiene el mismo aspecto de mi niño.-
Entonces el sacerdote mirando al cielo dijo solemnemente:
SAC- Lo que la selva te quitó, la selva te lo devuelve. Llévate al muchacho a tu casa, hermana mía.-
MW- ¡Por el toro que me rescató!- dijo Mowgli entre sí.- que toda esa charla no es más que una especie de examen como el que me hicieron sufrir en la manada…¡Bueno!. Si soy un hombre, hombre he de volverme, al fin y al cabo.
Se disolvió el grupo al ver que la mujer hacía señas a Mowgli para que se dirigiera con ella a su choza. Ya allí, Messua le dio un buen trago de leche y un poco de pan, y hecho esto le colocó la mano en la frente y lo miró en los ojos, pensando en si realmente sería su hijo.
MS- ¡Nathoo! ¡Nathoo!.- le llamó.
MW- ¿de qué sirve ser hombre?- se preguntó Mowgli.- cuando no entiende uno el lenguaje que los hombres usan?. Estoy hecho un bobo y un sordo…no tengo más remedio que aprender.
Así, en cuanto Messua pronunciaba una palabra, Mowgli la imitaba también, casi con perfección, y antes de que oscureciera ya había aprendido los nombres de muchas cosas que había en la choza. Pero el problema fue a la hora de acostarse, porque Mowgli se resistía a dormir bajo un techo que tanto se parecía a una trampa, y en cuanto cerraron la puerta, el muchacho saltó por la ventana.
Así pues, Mowgli se quedó tendido sobre la alta y limpia hierba que crecía en el extremo del campo, pero antes de cerrar los ojos, un gris y suave hocico vino a tocarle bajo la barba.
HG- ¡Fu!- exclamó el Hermano Gris- Apestas a humo de leña y a ganado…ni más ni menos que a un hombre. ¡Vaya, despiértate hermanito! ¡Traigo noticias! Shere Khan se ha ido a cazar a otra parte, muy lejos, hasta que vuelva a crecerle el pelo. Jura que cuando regrese enterrará tus huesos en el Waigunga.
MW- Somos dos los que hemos de hablar en este asunto. También yo he jurado algo. Pero las noticias son siempre agradables. Cansado estoy esta noche…muy cansado con las novedades que me ocurren…
HG- ¿No te olvidarás de que eres un lobo?, ¿No te harán los hombres olvidarte de ello?.-
MW- Nunca. Siempre he de acordarme de que te quiero a ti , y de que os quiero a todos los de nuestra cueva; pero también me acordaré siempre de que se me ha arrojado de la manada.-
En 3 meses, Mowgli aprendió los usos y costumbres de los hombres: aprendió a llevar una tela encima de su cuerpo, el valor de las monedas, aprendió también a arar, algo cuya utilidad no llegaba a comprender. Pero en poco tiempo, Mowgli, gracias al marido de Messua, encontró un trabajo como vigilante de los búfalos y del ganado mientras estos pastaban. Nada podía satisfacerle más.
Una noche, cuando se encontraba en el casino de la aldea escuchó a un viejo cazador, que se llamaba Buldeo, contar la historia de como un tigre había robado el hijo de Messua, era un tigre - duende, en cuyo cuerpo habitaba el alma de un malvado usurero, muerto hacía algunos años y que casualmente era cojo, como también lo era el tigre.
GENTE- ¡Es cierto! ¡es cierto! ¡Esa es la pura verdad!- dijeron los viejos con ademanes de aprobación.
MW- ¿Y todos vuestros cuentos son así: un tejido de embustes y de sueños?- exclamó Mowgli- ese tigre cojea porque cojo nació, como todo el mundo sabe. Venir a hablarnos de que el alma de un avaro se ha refugiado en el cuerpo de una fiera como esa, es completamente infantil.-
Se quedó Buldeo mudo de sorpresa por un momento y mirando fijamente al muchacho dijo:
BUL- ¡Ah! Tú eres el rapaz que ha venido de la selva ¿verdad? Pues si tanto sabes llévanos la piel de ese tigre a Khanhivara, porque el gobierno tiene ofrecidas 100 rupias al que lo mate. Pero más vale que te calles y respetes a las personas mayores.-
Mowgli llevaba a la manada de búfalos hasta el extremo de la llanura, donde desembocaba el río Waigunga, procedente de la selva. Un día vió al Hermano Gris entre un grupo de bambúes, y apeándose de Rama se acercó hasta donde estaba.
HG- ¡Ah !- exclamó el hermano gris- Te estoy esperando aquí desde hace muchos días. ¿Y qué significa eso de que vayas con el ganado?.
MW- Me han dado esta orden. Soy pastor, por ahora. ¿Y qué noticias me traes de Shere Khan?
HG- Ha vuelto a este país, y ha estado mucho tiempo buscándote. Hoy se ha marchado, porque la caza escasea aquí; pero tiene la intención de matarte.
MW- Perfectamente - dijo Mowgli- Mientras no vuelva, procurad tú o uno de tus hermanos, poneros sobre esta roca de modo que yo pueda veros al salir de la aldea. En cuanto él se halle aquí, espérame en el barranco donde está aquel árbol, en el centro de la llanura. Ninguna necesidad hay de que nosotros mismos nos metamos en la boca de Shere Khan.
Día tras día llevó Mowgli a los búfalos a aquellos pantanos; día tras día vió al hermano Gris a una legua y media de distancia ( con lo cual sabía que Shere Khan no había vuelto aún). Pero llegó el día en que no le vio y, riéndose, condujo el ganado de búfalos hasta el árbol donde ya se encontraba el hermano Gris.
HG- Se ha escondido durante 1 mes para despistarte. Anoche cruzó por los campos , acompañado de Tabaqui, siguiendo tus pasos. Su plan consiste en esperarte a la entrada de la aldea esta noche. Está ahora echado en el gran barranco seco del Waigunga.-
MW- ¿ Ha comido hoy, o caza con el estómago vacío?
HG- Mató algo al amanecer…un jabalí…y también ha bebido. Acuérdate de que Shere Khan jamás pudo ayunar, ni siquiera cuando convenía a sus propósitos de venganza.
Se quedó Mowgli pensando, con un dedo en la boca.
MW - El gran barranco seco del Waigunga.- dijo- desemboca en la llanura a menos de media legua de aquí. Puedo conducir el rebaño a través de la selva, hasta la parte superior del barranco, y luego lanzarlo hacia abajo…pero entonces se escaparía por la parte inferior, ¿no puedes dividirme en 2 el rebaño?.-
HG- Yo quizá no: pero he traído conmigo quien me ayude.-
Y entonces de un agujero salió una enorme cabeza gris, que Mowgli conocía perfectamente.
MW- ¡Akela! ¡Akela!- exclamó Mowgli- No sé como no se me ocurrió pensar que no me olvidarías. Traemos entre manos un trabajo importante. Divide en 2 el rebaño, Akela. Ponme a un lado las vacas y terneros, y déjame solos a los toros y a los búfalos de labor.-
El plan de Mowgli era sencillísimo: consistía en trazar un gran círculo al subir, llegar a la parte alta del barranco, y entonces hacer descender a los toros, cogiendo a Shere Khan entre éstos y las vacas; el muchacho sabía perfectamente que, después de haber comido y bebido bien, no estaría en disposición el tigre de luchar ni de encaramarse por los lados del barranco. Cuando Mowgli llegó hasta lo más alto, gritó hacia el barranco, y el eco de su voz fué repercutiendo de roca en roca . Al cabo de largo rato contestó el vago y soñoliento gruñido del tigre:
SH- ¿Quién llama?- dijo Shere Khan.
MW- Yo, Mowgli. ¡Ladrón de reses, ya es hora de que te vengas conmigo al Consejo de la Peña! ¡Ahí va! ¡Lánzalos, Akela! ¡Abajo, Rama, abajo!.
Akela lanzó a plenos pulmones su grito de guerra, y se precipitaron todos, uno tras otro, mientras la arena y las piedras saltaban en torno suyo. Una vez comenzada la carrera no había modo de pararla, y, aun antes de llegar al cruce del torrente, Rama sintió ya el rastro de Shere Khan, y mugió.
MW- ¡Ah!- dijo Mowgli, que iba en él montado- ¿Por fin te enteras, eh?-.
Oyó Shere Khan el ruido atronador de las pezuñas, se levantó y caminó con pesadez torrente abajo, mirando a ambos lados en busca de huida. El rebaño pasó chapoteando por la laguna que él acababa de abandonar, mugiendo hasta hacer retumbar todo el estrecho recinto; Mowgli vió a Shere Khan volverse y, entonces, Rama echó por tierra algo, tropezó con ello, y siguió adelante pasando por encima de una masa blanda, y con los demás toros detrás. No hacía falta que pisotearan más a Shere Khan. Estaba muerto, y los milanos acudían ya para devorarlo.
MW- ¡Hermanos, como un perro ha muerto!- dijo Mowgli, mientras buscaba un cuchillo para arrancarle la piel a Shere Khan. Los lobos lo contemplaban con la lengua colgando y de vez en cuando daban tirones a la piel cuando él lo mandaba.
De repente apareció Buldeo, que había sido avisado por los chiquillos de la aldea del pánico que se había apoderado de los búfalos.
BU- ¿Qué locura es esa?- dijo Buldeo- ¿Y te figuras que tú vas a poder desollar un tigre? Y por añadidura que es el tigre cojo cuya cabeza se han ofrecido cien rupias. ¡Bien! ¡Bien! Haremos la vista gorda en eso de que hayas dejado escaparse el rebaño, y tal vez te dé yo una de las rupias como premio cuando haya llevado la piel a Khanhniwara.
MW- ¡Ja!- dijo Mowgli- ¿De modo qué piensas llevarte la piel a Khanhiwara para recibir el premio y luego tal vez me des una rupia?. Pues bien: se me antoja que esa piel la necesito yo para mi propio uso. ¡Ea, viejo, aparta ese fuego!
BU- ¿Y es así como hablas al jefe de los cazadores? Buena parte de tu suerte se la debes a la imbecibilidad de los búfalos, y , además, se ve que el tigre acababa de darse un banquete o de lo contrario estaría ahora a 5 leguas de distancia de este sitio. Mira Mowgli, no te voy a dar ninguna rupia como premio; lo que te daré será una buena paliza.
MW- ¡por el toro que me rescató!- dijo Mowgli- ¿Te figuras que voy a estar toda la tarde charlando contigo, mono viejo? ¡Ven acá Akela! Líbrame de este hombre que me está molestando.
En cuanto Buldeo vió que Akela le agarraba exclamó a grandes voces:
BU- ¡No! Ten piedad, soy un pobre anciano. Ignoraba que fueras algo más que un zagal. Me permites que me levante y me vaya, o ¿ va a hacerme pedazos ese servidor que tienes a tus órdenes?.
MW- Vete, vete en paz. Pero otra vez no te metas en mi caza. ¡Suéltalo, Akela!.-
Mowgli siguió en su labor, pero se acercaba ya el anochecer cuando entre él y los lobos acabaron de separar del cuerpo del tigre la enorme y vistosa piel.
MW- Ahora- observó- hay que esconder eso y hacer que los búfalos vuelvan a casa. Ayúdame a reunirlos, Akela.
Quedó el rebaño agrupado y Mowgli se dirigió a la aldea, pero al llegar cerca de ella vió algunas luces y la mitad del pueblo estaba fuera de sus casas como si quisieran esperarle.
MW- Eso será porque he matado a Shere Khan- dijo Mowgli entre sí. Pero una lluvia de piedras silbó en sus oídos al mismo tiempo que los aldeanos le gritaban.
GENTE- ¡Hechicero! ¡Hijo de una loba! ¡Diablo de la selva! ¡márchate de aquí enseguida, si no quieres que el sacerdote te cambie otra vez en lobo! ¡dispara, Buldeo, dispara!
MW- Pero ¿qué significa eso?- dijo Mowgli azorado al ver que arreciaba la lluvia de piedras.
AK- No dejan de parecerse a los de la manada esos hermanos tuyos- dijo Akela sentándose.-Creo que la intención de esa gente es que abandones el lugar.-
GENTE- ¡Lobo! ¡Lobato! ¡Márchate!.-
MW- ¡Ah! ¿Otra vez?. La anterior fue porque era un hombre. Esta porque soy un lobo. Vámonos Akela.-
Pero de repente una mujer, Messua, corrió hasta el rebaño y gritó
MS - ¡Hijo mío! ¡Hijo mío! Dicen que eres un hechicero, yo no lo creo pero debes marcharte porque si no te van a matar. Buldeo dice que eres un brujo, pero yo sé que tú no has hecho más que vengar la muerte de Nathoo.-
MW- Retrocede Messua- añadió Mowgli- Porque voy a lanzar el rebaño contra ellos con más velocidad que los pedazos de ladrillo que me arrojan. No soy ningún brujo. ¡Adios Messua!. Ahora Akela, júntame otra vez el rebaño.-
El rebaño se lanzó de inmediato contra la muchedumbre, la cual no tuvo más remedio que huir de un lado a otro buscando algún sitio para esconderse. Mientras, Mowgli y Akela ya marchaban rumbo a la selva hasta que llegaron a la caverna de mamá loba.
MW- Me han arrojado de la manada de los hombres, madre- gritó Mowgli- pero he cumplido mi palabra y vengo con la piel de Shere Khan.-
RAKSHA- Ya le dije aquel día en que metió la cabeza y los hombros en esta caverna yendo en tu busca para matarte, renacuajo mío, ya le dije que el cazador sería cazado algún día. ¡Bien lo has hecho!.-
MW- De la manada de los hombres y de los lobos me arrojaron- dijo Mowgli- En adelante cazaré solo en la selva.
CACHORROS -Y nosotros contigo- gritaron unos cachorros de mamá loba.
Así pues, Mowgli se marchó y cazó con ellos en la selva a partir de aquel día