La historia

Introducción (del manual de lobatos)

1. Los hermanos de Mowgli

2. La caza de Kaa

3. De como vino el miedo

4. ¡Al tigre! ¡Al tigre!

5. La selva invasora

6. Los perros jaros

7. El "Ankus" del rey

8. Correteos primaverales

El libro de las tierras virgenes

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Introducción (del manual de lobatos)

Hace mucho tiempo que allá muy lejos, en la India, un enorme tigre recorría la selva en busca de alimento: de pronto llegó al sitio donde se encontraba acampado un leñador con su familia, y penso en el banquetazo que se iba a dar engulléndose a aquel hombre que dormía: o mejor aun, a aquel niño gordo hijo del leñador, que ahí se encontraba.
Aunque el tigre era enorme y robusto, sin embargo no era muy bravo y no estaba dispuesto a hacerle frente abiertamente a un hombre armado.

Así, pues, se deslizó hasta cerca de la fogata, más por ir mirando a sus presas, no fue suficientemente cauto al caminar, y de pronto puso la pata sobre unas ascuas. El dolor le hizo rugir, y despertó a los del campamento, por lo que no tuvo más remedio que escapar, hambriento y cojeando.
También el leñador y su mujer huyeron despavoridos sin recoger al niño que, ignorante del peligro, echó a andar sin rumbo en medio de la noche.

Con el paso inseguro propio de su tiernos años fue subiendo la colina y llegó sin saber cómo, a la caverna que servía de madriguera a un enorme lobo gris, bravo, pero noble y bondadoso, que, al ver que el niño entraba sin miedo en la cueva, y considerando además, que el tigre lo buscaría para devorarlo, lo cogió con el hocico como los perros hacen con sus crías, y lo dejó caer suavemente entre cuatro lobeznos recién nacidos que estaban echados a poca distancia de Mamá Loba. Ésta, mirando al pequeñín acomodarse sin recelo entre sus hijos, le tuvo simpatía y lo tomó bajo su cuidado de ahí en adelante.

Poco tiempo después. Tabaqui, el chacal, se llegó al tigre, que se llamaba Shere Khan, y le dijo: Señor Tigre, conozco el lugar donde se esconde el pequeño que tanto os abre el apetito, si lo matáis bien podéis darme un trozo como premio por haber descubierto el escondite. Se encuentra ahí, en aquella cueva, abajo de la roca.

El chacal es un animal asqueroso y servil que induce a otros animales a cazar y matar, mientras él se conforma con las sobras que ellos dejan.

Shere Khan fue en seguida a la entrada de la cueva, la cual permitía que pudiera meter la cabeza: pero no así el resto del cuerpo. por ser demasiado estrecha. Tal circunstancia era bien conocida del lobo gris que se encontraba dentro y que, por tanto, no le temía.

El lobo advirtió al tigre que se fuera de ahí y buscara su alimento sin tratar de arrebatar a otros lo que ellos habían capturado. que no debía trasgredir la Ley de la Selva que prohibe a un animal matar a un ser humano, porque tal cosa ocasiona el que posteriormente se reunan muchos hombres para ir tras el asesino, y esto crea dificultades para todos los animales de la selva.

Por contestación, Shere Khan rugió con rabia y, tratando de engañar al lobo, comenzó a lanzarle amenazas y a decirle todo lo que iba a hacer con él. Mamá Loba se unió a su esposo para hacer que el tigre se alejara de ahí y los dejara en paz, pues ella se había propuesto cuidar a aquel niño que algún día crecería y estaría en condiciones de matar a Shere Khan, si éste no se volvía razonable.

El tigre se retiró al fin, y el niño permaneció con los lobos y creció como uno de la familia. Le llamaban Mowgli y le adiestraban en todas las mañas de la selva, entre otras, correr y cazar lo necesario para sus alimentos. De esta manera creció y llegó a ser fuerte e intrépido.
También lo llevaban a los Consejos donde se reunía la manada de lobos, sobre cierta roca.
Como lobato tuvo mucho que aprender.

Manual de lobatos

LOS HERMANOS DE MOWGLI

Eran las siete de una calurosa tarde en las colinas de Seeonee cuando papá lobo despertó de su sueño diurno, se rascó, bostezó y estiró las patas una tras otra. Mamá loba estaba echada, con el gran hocico sobre sus cuatro chillones lobatos. La luna brillaba a la entrada de la caverna donde todos ellos vivían cuando una sombra provista de cola atravesó el umbral. Era el chacal, Tabaqui el lameplatos.

         Tabaqui dijo con gran desprecio:

  • Shere-Khan el Grande ha cambiado de cazadero. Durante la próxima luna cazará, según me ha dicho, en estas colinas.

Shere-Khan era el tigre que vivía cerca del río Waingunga, a cinco leguas de distancia.

  • No tiene ningún derecho a ello - protestó enojado papá lobo- Según la Ley de la Selva no puede cambiar de lugar sin advertirlo debidamente. Va a asustar a toda la caza en dos leguas y media a la redonda, y yo... yo he de trabajar doble en esos casos.
  • Por algo le llamó su madre Lungri el cojo - dijo mamá loba - es cojo de nacimiento y por eso no ha podido matar nunca más que ganado. Ahora, como los campesinos de Waingunga le persiguen se ha venido aquí a molestar a los nuestros.

En el valle que descendía hasta el río se oyó el seco y rabioso lamento que canturrea el tigre cuando no ha podido aprovecharse de ni una sola pieza.

  • No son bueyes ni gamos lo que caza esta noche - dijo mamá loba - lo que busca es el hombre.

La Ley de la Selva, que nunca ordena algo sin tener motivos para ello, prohibe a toda fiera comer hombre. La verdadera razón es que matar a un hombre significa tarde o temprano la llegada de hombres montados en elefantes y armados con fusiles. A toda la Selva le toca sufrir entonces.
Se oy ó un aullido impropio de un tigre que fue lanzado por Shere-Khan.

  • Ha errado el golpe. - dijo mamá loba.
  • Se le ha ocurrido nada menos que saltar por encima del fuego de unos leñadores y se le han quemado las patas. - dijo papá lobo.
  • Algo sube por la colina. - dijo mamá loba enderezando una oreja.
  • ¡Un hombre! - dijo papá lobo con disgusto. - Un cachorro humano.
  • Nunca he visto ninguno. - dijo mamá loba - tráemelo. ¡Qué pequeño!, ¡Qué desnudo! Pues a ver si ha habido alguna vez algún lobo que pudiera presumir de tener uno entre sus lobatos.

El resplandor de la luna que penetraba por la boca de la caverna quedó interceptado, de pronto, por la enorme cabeza cuadrada y por parte del pecho de Shere-Khan.

  • ¿Qué deseas? - preguntó papá lobo con tono iracundo.
  • Mi presa - dijo Shere-Khan - Un cachorro humano ha pasado por aquí. Sus padres han huido. ¡Dámelo!
  • Los lobos son un pueblo libre - contestó papá lobo - Obedecen las órdenes del jefe de su manada y no las de un pintarrajeado cazador de reses como tú. El cachorro de hombre es nuestro para hacer con él lo que se nos antoje.

Mamá loba se separó de sus lobatos y se adelantó fijando sus ojos en los de Shere-Khan.

  • Yo soy Raksha. El cachorro humano es mío Lungri. No se le matará. Vivirá para correr con nuestra manada y cazar con ella. Conque ahora márchese o le aseguro que va a volver junto al regazo de su madre más cojo aún de lo que vino al mundo.
  • ¡Ja! Ya veremos lo que dice la manada respecto a eso de criar cachorros humanos. El cachorro es mío y al fin vendrá a parar a mis dientes.

La Ley de la Manada dice que cualquier lobo al casarse puede retirarse de la manada pero en cuanto sus cachorros tienen edad para sostenerse en pie tienen que llevarlos al Consejo de la Manada que se celebra una vez al mes para que los demás lobos puedan identificarlos.
Pap á lobo esperó a que sus cachorros pudieran corretear un poco y entonces los llevó junto a Mowgli al Consejo de la Manada.
Akela, el lobo solitario que hab ía llegado a ser jefe de la manada gracias a su fuerza y habilidad estaba echado todo lo largo que era en su peña y unos 40 lobos se sentaban más abajo. Las madres de los lobatos los empujaban hacia la luz de la luna para que todos los vieran. Akela gritaba:

  • ¡Ya sabéis lo que dice la Ley! ¡Mirad bien lobos!

Y las madres repetían:

  • ¡Mirad! ¡Mirad bien lobos!

Al fin empujó papá lobo a Mowgli la rana hacia el centro donde se sentó riendo y jugando con algunos guijarros.

Akela, sin levantar la cabeza que la tenía puesta sobre las patas, continuó su grito:

  • ¡Mirad bien lobos!

Un sordo rugido se elevó por detrás de las rocas; era la voz de Shere-Khan que gritaba a su vez:

  • El cachorro humano es mío, dádmelo. ¿Qué tiene que ver el Pueblo Libre con un cachorro humano?

Akela no movió ni las orejas. No hizo más que decir:

  • ¡Mirad bien lobos! ¿Qué tiene que ver el Pueblo Libre con los mandatos de cualquiera que no sea del mismo pueblo?

La Ley de la Manada dice que en caso de negársele a un cachorro el derecho a formar parte de la manada, han de defenderle, por lo menos, dos miembros de la manada que no sean sus padres.

  • ¿Quién habla a favor de este cachorro? - preguntó Akela - ¿Quién que pertenezca al Pueblo Libre habla a favor suyo?.

Nadie contestó. Entonces, el único animal de otra especie a quien se le permite tomar parte en el Consejo de la Manada, Baloo, el oso pardo que enseña a los lobatos al Ley de la Selva, gruñó:

  • Yo hablo en favor del cachorro. No puede hacernos ningún mal. Dejadle correr con la manada y contadlo como uno más. Yo mismo le enseñaré.
  • Necesitamos ahora que hable otro - dijo Akela.

Una sombra negra se deslizó hacia el círculo. Era Bagheera la pantera. Todo el mundo conocía a Bagheera y a nadie le gustaba atravesarse en su camino.

  • ¡Akela! - dijo Bagheera como susurrando - La Ley de la Selva dice que si hay alguna duda sobre un cachorro su vida puede comprarse mediante un precio estipulado, y ese precio lo puede pagar cualquiera. Pues bien, a lo que Baloo ha dicho ya yo añado la oferta de un toro gordo que acabo de matar a poca distancia de aquí.

Se fueron todos de la colina en busca del toro excepto Akela, Baloo, Bagheera y los lobos de Mowgli.

  • Bien hemos hecho - dijo Akela - Los hombres y sus cachorros saben mucho. Con el tiempo podría ayudarnos.

Y así fue como Mowgli entró a formar parte de la manada de lobos de Seeonee, siendo un toro pagado por su vida y Baloo su defensor.
Pasaron los a ños y Mowgli creció junto con los lobatos. Pasaba el día aprendiendo con Baloo y Bagheera. Akela se hacía ya viejo y perdía fuerzas cada día. El tigre cojo había llegado a tener gran amistad con los lobos más jóvenes de la manada que le seguían para recoger sus sobras.
Bagheera que   parecía estar en todas partes viéndolo y oyéndolo todo llegó a saber algo de esto y más de una vez le explicó a Mowgli que Shere-Khan había de matarle algún día.

  • ¿Cuántas veces te he dicho hermanito que Shere-Khan es enemigo tuyo? - preguntó Bagheera.
  • Tantas como frutos tiene esta palmera - contestó Mowgli. - Pero ¿por qué? ¿Por qué ha de querer nadie matarme?
  • Porque hasta a mí me es imposible mirarte a los ojos - dijo Bagheera- Los otros lobos te odian por eso, porque eres sabio, porque eres un hombre.

Bagheera sabía que en cuanto a Akela se le escapara el primer gamo se celebraría un Consejo de la manada y la manada se pondría en contra de los dos. Para solucionarlo se le ocurrió una idea.

  • Vete inmediatamente a donde los hombres tienen sus chozas - le dijo Bagheera a Mowgli - y coge una Flor Roja de las que allí tienen. Así podrás contar con un apoyo más fuerte que Baloo y que yo en el Consejo.

Y eso fue lo que Mowgli hizo.
Akela fall ó en la caza y su puesto como jefe de la manada quedó libre. Cuando los lobos estuvieron reunidos Shere-Khan empezó a hablar aún sin tener derecho para hacerlo por no pertenecer a la manada. Entonces Mowgli se puso en pie y gritó:

  • ¡Pueblo Libre! ¿Es acaso Shere-Khan quien dirige la manada? ¿Qué tiene que ver un tigre con nuestra jefatura?

Entonces los lobos contestaron:

  • ¡Un hombre! ¡Un hombre! ¿Qué tiene que ver con nosotros hombre alguno? ¡Que se vaya con los suyos!

En ese momento Mowgli estaba loco de pena al ver que los lobos le habían ocultado el odio que por él sentían. Entonces sacó la Flor Roja, prendió con ella una rama y la agitó hacia los lobos y Shere-Khan. El tigre cojo bajó las orejas hasta dejarlas como aplastadas sobre la cabeza porque vio muy cerca la rama ardiendo.
Mowgli ordenó a los lobos que dejaran con vida a Akela y se marchó al poblado de los humanos pero antes prometió que volvería con la piel de Shere-Khan a la Peña del Consejo.

DE COMO VINO EL MIEDO

Aquella primavera, el árbol de mohwa, al que tanto cariño tenía Baloo, no floreció. Sus flores murieron antes de nacer por culpa del calor, y solo algunos malolientes pétalos cayeron cuando él sacudió el árbol. Luego, el incesante calor fue entrando en el corazón de la selva, volviéndolo todo amarillo, primero, de color tierra, después, y, por fin, negro. La maleza que crecía a los lados de los barrancos fue secándose, las escondidas lagunas fueron perdiendo gradualmente el agua y se quedaron llenas de barro; las enredaderas del jugoso tronco cayeron de los árboles y se murieron…
            Y el calor fue siguiendo y secó toda la humedad, hasta que, al fin, el río Waingunga fue el único sitio por donde pasaba un hilillo de agua, y entonces Hathi, el elefante salvaje, levantó la trompa y proclamó la Tregua del Agua. Según la ley de la Selva, se castiga con pena de muerte al que mata en los sitios destinados a beber, desde el momento en que la Tregua del Agua ha sido proclamada.
                Río arriba, y convertido en Guardián de la Tregua del Agua, estaba Hathi con sus hijos; algo más abajo estaba la vanguardia de los ciervos; descendiendo más aún, los jabalíes y los búfalos salvajes; y en la orilla opuesta estaba el sitio destinado a los carnívoros: el tigre, los lobos, la pantera, el oso y los demás.

BG - En verdad que estamos bajo el peso de una sola Ley - dijo Bagheera mirando al lugar donde se encontraban los ciervos y jabalíes y añadió.- ¡ Buena suerte sería la del que pudiera cazar aquí a no ser por eso que se llama la Ley!.
  
  - ¡La Tregua! ¡Acuérdate de la Tregua! - exclamaron los ciervos.

HT- ¡Orden, orden! - dijo con voz gutural Hathi.- La tregua subsiste, Bagheera. No es ésta ocasión de hablar de caza.

            Poco  a poco la conversación se fue generalizando por todos los lados destinados a beber. De cuando en cuando los ciervos o los jabalíes, dirigían alguna pregunta, en demanda de noticias, a los carnívoros que estaban al otro lado del río; pero las noticias eran siempre malas.

BL- El río ha bajado desde ayer noche- afirmó Baloo- Hathi, ¿has visto nunca sequía como ésta?.

HT- Ya pasará, ya pasará -

BL- Tenemos aquí a alguien que no podrá resistir mucho tiempo - observó Baloo al tiempo que lanzaba una mirada al muchacho.

MW- ¿Quién? ¿Yo?.- dijo indignado Mowgli- Yo no tengo largo pelo con que cubrir mis huesos ; pero…pero ¿y si te quitase a ti la piel, Baloo?.-

BL- No está bien que bromees a costa de tu maestro -

SH- ¡ No está bien ! Pues ¿qué quisieras? Esa cosa desnuda, que anda corriendo siempre de aquí para allá, bromea, como los monos, con los que un tiempo fueron buenos cazadores, y nos tira de los bigotes, por juego, a los mejores de entre nosotros.
Quien así hablaba era Shere Khan, el tigre cojo, que descendía hacia el agua .

SH- La selva se ha convertido ahora en un criadero de cachorros desnudos…¡Mírame hombrecito! -

            Miró Mowgli, clavó los ojos con el aire más insolente que le fue posible, y al cabo de un instante, Shere Khan se volvió con visible malestar y hundió la barba en el agua donde aparecieron oscuras y oleosas rayas que flotaban a partir de donde él bebía, siguiendo corriente abajo..

BG- ¡Shere Khan! ¿Qué abominable cosa es esa que ahí nos traes?- preguntó Bagheera.

SH- ¡un hombre!- dijo fríamente - Hace una hora que maté a un hombre.

Toda la fila de animales se estremecía, moviéndose presa de agitación.

     -¡ un hombre! ¡Un hombre! ¿ha matado a Un hombre!.-

Entonces, miraron todos hacia Hathi pero él parecía en aquel momento no oir. Nunca hace nada Hathi hasta que llega la hora.

BG- ¡Matar a un hombre en esta estación ! ¿No tenías otra caza a mano?- exclamó Bagheera.

SH- Maté por gusto, no porque necesitara carne. Y ahora vengo a beber . ¿ Hay alguien que se oponga a ello?.-

HT- ¿Has matado por gusto?.- Preguntó Hathi y cuando el elefante salvaje pregunta algo , lo mejor que puede hacerse es contestarle.

SH- Eso es. Tenía derecho a hacerlo, porque esta noche es mía. Tú lo sabes Hathi.-

HT- Sí ya sé - Concedió Hathi y añadió.- ¿Has bebido todo lo que necesitabas?.

SH- Por esta noche sí-

HT- Pues márchate. El río es para beber y no para ensuciarlo. Nadie más que el Tigre Cojo hubiera hecho gala de su derecho en esta estación en que…en que padecemos todos…tanto los hombres como el pueblo de la selva. Limpio o sucio ¡ vuélvete a tu cubil, Shere Khan!.

Escurrióse Shere Khan sin atreverse ni a dar siquiera un gruñido porque como todos sabía que en último resultado el amo de la Selva es Hathi.

MW- ¿Cual es el derecho que tiene Shere Khan, Hathi?- preguntó Mowgli.

HT. Es una antigua historia - dijo Hathi- una historia más vieja que la selva. Callaos todos y yo os la contaré. Bien sabéis, hijos míos, que de todas las cosas, la que más teméis es el hombre.-
Se oyó un murmullo de aprobación..

HT- ¿Y no sabéis por qué le tenéis miedo al hombre?- continuó Hathi.- Pues he aquí la razón:
            “En el principio de la selva, y nadie sabe cuando fue esto, nosotros andábamos juntos, sin sentir ningún temor los unos de los otros. En aquellos tiempos no había sequías, y hojas, flores y frutos crecían del mismo árbol, no comiendo nosotros más que  hojas, flores, hierbas, frutos y cortezas..
Y el señor de la selva era Tha, el primer elefante. Ël sacó a la selva de las profundas aguas aguas con su trompa; y donde él trazó surcos en la tierra con sus colmillos, allí corren ríos; y , donde él pegó con el pie, allí brotaron manantiales de agua potable. De este modo fue hecha la selva. Tha andaba ocupado creando nuevas selvas y encauzando nuevos ríos, no podía estar en todas partes y , así, nombró al primer tigre dueño y juez de la selva; en aquellos tiempos el tigre comía fruta e hierba, como todos los demás, tenía igual tamaño que yo y era hermosísimo, todo él de color amarillo y sin rayas en su piel.
            Pero una noche hubo una disputa entre 2 gamos, y dicen que, al hablar, ambos a la vez, ante el primer tigre, que estaba echado entre las flores, uno de los gamos lo empujó con los cuernos, y el primer tigre se olvidó de que era el dueño y juez de la selva y , saltando sobre el gamo, le partió el cuello de una dentellada. El tigre, al ver lo que había hecho, huyó hacia los pantanos del Norte, y nosotros, los de la Selva, al quedarnos sin juez, dimos en lucha unos con otros, y Tha, que oyó el ruido, volvió. Lo primero que vió el primer elefante fue el gamo muerto y preguntó quién lo había matado, y nosotros, los de la selva, no quisimos decírselo; entonces Tha dió a los árboles que tenían ramas bajas y a las enredaderas de la Selva la orden de que mataran al matador del gamo y añadió:
THA    - ¿Quién quiere ser , ahora, dueño del pueblo de la Selva?.-
Saltó enseguida el mono gris y dijo:
            -Yo quiero ser dueño de la Selva
Tha se rió al oirlo y contestó: - Así sea-
            Al principio el mono gris tuvo la compostura de un sabio; pero al cabo de poco tiempo, comenzó a saltar, y cuando Tha volvió, le halló colgando, boca abajo de una rama, burlándose de los que estaban en el suelo y éstos, a su vez, burlándose del mono. No había Ley en la selva, por lo que Tha nos llamó a todos y dijo:
            - El primero de vuestros dueños trajo a la selva la Muerte, y el segundo, la Vergüenza. Pues bien, ya es hora de que tengáis una Ley, y una ley a la que no podáis faltar. Ahora conoceréis al Miedo, y , una vez, lo hayáis conocido, sabréis que él es vuestro amo, y todo lo demás vendrá por sí solo.-
            Entonces nosotros los de la selva dijimos:
            - ¿Qué es miedo?.-
Y Tha contestó:
 - Buscadlo hasta que lo encontréis.-
Fuimos, por tanto, de un lado a otro de la selva buscando al Miedo, y de pronto los búfalos volvieron con la noticia de que en una caverna , en la Selva, estaba sentado el Miedo, y que no tenía pelo en el cuerpo, caminando solo con las patas posteriores. Entonces, nosotros, los de la Selva, seguimos al rebaño hasta llegar a la caverna y allí estaba el Miedo; al vernos gritó, y su voz nos llenó de temor y nosotros, entonces, atropellándonos unos con otros y haciéndonos daño, huímos porque teníamos miedo. Aquella noche, los de la Selva no nos echamos ya juntos como solíamos, sino que cada tribu fue por si sola…el jabalí con el jabalí, el ciervo con el ciervo…
            El primer tigre seguía oculto en los pantanos del Norte y , cuando llegó hasta él el rumor de lo que habíamos visto en la caverna, dijo:
TIGRE - Iré a donde esté eso y le partiré el cuello.-
Corrió toda la noche hasta llegar a la caverna; pero los árboles y las enredaderas que hallaba al paso, recordando la orden que les había dado Tha , bajaron sus ramas y tallos y marcaron su piel mientras corría…¡ y estas rayas son las que aún llevan sus hijos!. Cuando llegó a la caverna, el Miedo, tendió la mano y le llamó: el rayado, el cazador nocturno…y el primer tigre sintió miedo ante el de la piel desnuda y , se volvió rugiendo a los pantanos. Estos rugidos eran tan fuertes que llegaron hasta los oídos de Tha  y dijo:
            - ¿Qué desgracia te ocurre?-

TIGRE- ¡Oh ,Tha! Devuélveme mi antiguo poder. Ante toda la selva me avergonzaste, llegué a huir de quien tiene la piel desnuda, y además voy manchado con el fango de los pantanos.-

THA - Nada, pues; revuélcate luego sobre la hierba mojada, y si es fango, limpio quedarás de él.-
El primer tigre hizo lo que Tha le mandó pero ni una sola raya de su piel cambió lo más mínimo, entonces dijo el tigre:

TIGRE - ¿Qué he hecho yo para que me ocurra tal cosa?.-

THA- Diste muerte a un gamo: con ello tuvo franca entrada en la Selva la Muerte, y con la Muerte vino el Miedo hasta el punto de que las gentes de la Selva se temen ya unos a otros, lo mismo que le temes tú al de la piel desnuda.-

TIGRE-  Acuérdate de que hubo un tiempo en que fuí el dueño de la Selva. ¡No me olvides Tha! ¡Permite que mis hijos recuerden que algún día no supe lo que era vergüenza!.-

Y Tha le contestó
            - He aquí lo que por tí haré. Por espacio de una noche cada año, las cosas volverán a ser lo que eran antes de que muriera el gamo…y esto no será más que para tí y para tus hijos. Durante esa noche, si tropiezas con el de la piel desnuda no le temerás tú a él sino él a ti. Ten misericordia de él esta noche cuando le veas atemorizado, porque tú conoces al Miedo.

El primer tigre vivió durante un año en los pantanos hasta que una noche, al fin, cuando el Chacal de la Luna ( la estrella vespertina) brilló con clara luz sobre la selva, sintió él que su noche había llegado. Se fue en busca del de la piel desnuda y este cayó ante la fiera quedándose tendido en el suelo, y el primer tigre lo hirió, rompiéndole el espinazo, porque creyó que en toda la Selva no había más que uno de estos seres, y que matándolo a él había dado muerte al Miedo.
            Pero Tha olió el olor de la Muerte y se acercó hasta la caverna donde vió al de la piel desnuda muerto y al tigre a su lado.

THA    - ¿Es esta la misericordia que tú muestras?.-

TIGRE - ¿Qué importa? Maté al Miedo, está como estaba el gamo. Ya no existe el Miedo. Ahora juzgaré  de nuevo a todos los pueblos de la Selva.-

Pero Tha respondió
            - Jamás volverán a buscarte los pueblos de la selva. Nunca cruzarán tu camino, ni dormirán cerca de ti, ni seguirán tus pasos, ni pacerán junto a tu cubil. Sólo el Miedo te seguirá, y con invisibles golpes te hará estar a merced suya porque tú no le has tenido misericordia alguna, y ninguna tampoco te tendrá él a ti.-

 

Se sintió el primer tigre lleno de audacia porque su noche no había pasado aún , y replicó:

TIGRE - Lo prometido es deuda para Tha. ¿Me privará él de mi noche?.-

THA - La noche que te concedí es tuya, como te dije; pero tienes que pagar algo por ella. Tú enseñaste al Hombre a matar y él es discípulo que pronto aprende.-

Y el tigre contestó:     
TIGRE - Aquí está, bajo mi garra, y partido el espinazo. Haz saber a la selva que yo maté al Miedo.-
THA    - Has matado a uno de tantos; pero tú mismo se lo contará a la selva porque tu noche ha terminado ya.-

Entonces se hizo de día, y de la boca de la caverna salió otro de los de la piel desnuda, vió el cadáver y al tigre encima, y cogió un bastón puntiagudo y arrojándolo hirió al primer tigre. Entonces todos supieron que el de la piel desnuda podía herir a distancia , por lo que le temieron más que antes. Así, también, vino a resultar que el primer tigre enseñó al de la piel desnuda a matar…sin embargo durante una noche , el de la piel desnuda teme al tigre, como Tha prometió que sucedería, y nunca la fiera le ha dado motivo para perder ese miedo. Donde lo encuentra lo mata, acordándose de la vergüenza que tivo que pasar el primer tigre. Durante el resto del año, el Miedo se pasea por la selva lo mismo que de día que de noche.”

MW- ¿Nada más que durante una noche le tiene miedo el Hombre al Tigre?.- preguntó Mowgli.

HT- Así es.-

MW- Pero yo…pero vosotros…pero toda la Selva sabe que Shere Khan mata hombres 2 y 3 veces en lo que dura una misma luna.-

HT- Así es. Entonces ataca por la espalda y vuelve la cabeza al saltar, porque está lleno de miedo. Si el hombre llegara a mirarle, el tigre echaría a correr. Pero durante la noche que es suya, va a cara descubierta hacia el pueblo y los hombres caen de cara al suelo y allí es donde y cuando mata él. Una muerte durante esa noche.

BG- ¿Sabe el tigre cuál es su noche? .- Preguntó Bagheera.

HT- Nunca hasta que el Chacal de la Luna brilla claramente, elevándose por encima de la niebla vespertina. Cae a veces en la sequía del verano y a veces en la época de las lluvias. Pero a no ser por el primer tigre nunca hubiera ocurrido nada de eso y nosotros no hubiéramos conocido el Miedo.

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¡AL TIGRE, AL TIGRE!

Hemos de retroceder ahora hasta la época de la primera historia, cuando Mowgli abandonó la caverna de los lobos, tras la lucha que sostuvo con la manada en el Consejo de la Peña,  y llegó hasta las tierras de labor donde vivían los campesinos. Se sentó en la entrada del pueblo porque tenía mucha hambre y cuando vió acercarse a un hombre , se levantó y abrió la boca señalando hacia el interior de ella para significar que necesitaba comida.  El hombre, muy asustado, corrió por la única calle de la aldea llamando a grandes voces al sacerdote.

MW- ¡Qué mal educado está el pueblo de los Hombres!- se dijo el muchacho.- Sólo los monos grises harían semejantes cosas.-

SAC- Pero ¿de qué tenéis miedo?- dijo el sacerdote - Mirad esas señales que tiene en los brazos y en las piernas: son cicatrices de los mordiscos que le han dado los lobos. Ël mismo no es más que un niño-lobo que se ha escapado de la selva.

GENTE -¡Mordido por los lobos! ¡Pobrecillo! ¡un muchacho tan hermoso! Tiene unos ojos como brasas. Te juro, Messua, que se parece al niño que te robó el tigre.- exclamaron a la vez 2 o 3 mujeres.

MS- Déjame mirarlo bien.- dijo la mujer y continuó - De veras que se parece…es más flaco, pero tiene el mismo aspecto de mi niño.-
            Entonces el sacerdote mirando al cielo dijo solemnemente:
SAC- Lo que la selva te quitó, la selva te lo devuelve. Llévate al muchacho a tu casa, hermana mía.-

MW- ¡Por el toro que me rescató!- dijo Mowgli entre sí.- que toda esa charla no es más que una especie de examen como el que me hicieron sufrir en la manada…¡Bueno!. Si soy un hombre, hombre he de volverme, al fin y al cabo.

            Se disolvió el grupo al ver que la mujer hacía señas a Mowgli para que se dirigiera con ella a su choza. Ya allí, Messua le dio un buen trago de leche y un poco de pan, y hecho esto le colocó la mano en la frente y lo miró en los ojos, pensando en si realmente sería su hijo.

MS- ¡Nathoo! ¡Nathoo!.- le llamó.

MW- ¿de qué sirve ser hombre?- se preguntó Mowgli.- cuando no entiende uno el lenguaje que los hombres usan?. Estoy hecho un bobo y un sordo…no tengo más remedio que aprender.

Así, en cuanto Messua pronunciaba una palabra, Mowgli la imitaba también, casi con perfección, y antes de que oscureciera ya había aprendido los nombres de muchas cosas que había en la choza. Pero el problema fue a la hora de acostarse, porque Mowgli se resistía a dormir bajo un techo que tanto se parecía a una trampa, y en cuanto cerraron la puerta, el muchacho saltó por la ventana.
            Así pues, Mowgli se quedó tendido sobre la alta y limpia hierba que crecía en el extremo del campo, pero antes de cerrar los ojos, un gris y suave hocico vino a tocarle bajo la barba.

HG- ¡Fu!- exclamó el Hermano Gris- Apestas a humo de leña y a ganado…ni más ni menos que a un hombre. ¡Vaya, despiértate hermanito! ¡Traigo noticias! Shere Khan se ha ido a cazar a otra parte, muy lejos, hasta que vuelva a crecerle el pelo. Jura que cuando regrese enterrará tus huesos en el Waigunga.

MW- Somos dos los que hemos de hablar en este asunto. También yo he jurado algo. Pero las noticias son siempre agradables. Cansado estoy esta noche…muy cansado con las novedades que me ocurren…

HG- ¿No te olvidarás de que eres un lobo?, ¿No te harán los hombres olvidarte de ello?.-

MW- Nunca. Siempre he de acordarme de que te quiero a ti , y de que os quiero a todos los de nuestra cueva; pero también me acordaré siempre de que se me ha arrojado de la manada.-

            En 3 meses, Mowgli aprendió los usos y costumbres de los hombres: aprendió a llevar una tela encima de su cuerpo, el valor de las monedas, aprendió también a arar, algo cuya utilidad no llegaba a comprender. Pero en poco tiempo, Mowgli, gracias al marido de Messua, encontró un trabajo como vigilante de los búfalos y del ganado mientras estos pastaban. Nada podía satisfacerle más.
Una noche, cuando se encontraba en el casino de la aldea escuchó a un viejo cazador, que se llamaba Buldeo, contar la historia de como un tigre había robado el hijo de Messua, era un tigre - duende, en cuyo cuerpo habitaba el alma de un malvado usurero, muerto hacía algunos años y que casualmente era cojo, como también lo era el tigre.

GENTE- ¡Es cierto! ¡es cierto! ¡Esa es la pura verdad!- dijeron los viejos con ademanes de aprobación.

MW- ¿Y todos vuestros cuentos son así: un tejido de embustes y de sueños?- exclamó Mowgli- ese tigre cojea porque cojo nació, como todo el mundo sabe. Venir a hablarnos de que el alma de un avaro se ha refugiado en el cuerpo de una fiera como esa,  es completamente infantil.-
 
Se quedó Buldeo mudo de sorpresa por un momento y mirando fijamente al muchacho dijo:
BUL- ¡Ah! Tú eres el rapaz que ha venido de la selva ¿verdad? Pues si tanto sabes llévanos la piel de ese tigre a Khanhivara, porque el gobierno tiene ofrecidas 100 rupias al que lo mate. Pero más vale que te calles y respetes a las personas mayores.-

            Mowgli llevaba a  la manada de búfalos hasta el extremo de la llanura, donde desembocaba el río Waigunga, procedente de la selva. Un día vió al Hermano Gris entre un grupo de bambúes, y apeándose de Rama se acercó hasta donde estaba.

HG- ¡Ah !- exclamó el hermano gris- Te estoy esperando aquí desde hace muchos días. ¿Y qué significa eso de que vayas con el ganado?.

MW- Me han dado esta orden. Soy pastor, por ahora. ¿Y qué noticias me traes de Shere Khan?

HG- Ha vuelto a este país, y ha estado mucho tiempo buscándote. Hoy se ha marchado, porque la caza escasea aquí; pero tiene la intención de matarte.

MW- Perfectamente - dijo Mowgli- Mientras no vuelva, procurad tú o uno de tus hermanos, poneros sobre esta roca de modo que yo pueda veros al salir de la aldea. En cuanto él se halle aquí, espérame en el barranco donde está aquel árbol, en el centro de la llanura. Ninguna necesidad hay de que nosotros mismos nos metamos en la boca de Shere Khan.

            Día tras día llevó Mowgli a los búfalos a aquellos pantanos; día tras día vió al hermano Gris a una legua y media de distancia ( con lo cual sabía que Shere Khan no había vuelto aún). Pero llegó el día en que no le vio y, riéndose, condujo el ganado de búfalos hasta el árbol donde ya se encontraba el hermano Gris.

HG- Se ha escondido durante 1 mes para despistarte. Anoche cruzó por los campos , acompañado de Tabaqui, siguiendo tus pasos. Su plan consiste en esperarte a la entrada de la aldea esta noche. Está ahora echado en el gran barranco seco del Waigunga.-

MW- ¿ Ha comido hoy, o caza con el estómago vacío?

HG- Mató algo al amanecer…un jabalí…y también ha bebido. Acuérdate de que Shere Khan jamás pudo ayunar, ni siquiera cuando convenía a sus propósitos de venganza.

Se quedó Mowgli pensando, con un dedo en la boca.
MW - El gran barranco seco del Waigunga.- dijo- desemboca en la llanura a menos de media legua de aquí. Puedo conducir el rebaño a través de la selva, hasta la parte superior del barranco, y luego lanzarlo hacia abajo…pero entonces se escaparía por la parte inferior, ¿no puedes dividirme en 2 el rebaño?.-

HG- Yo quizá no: pero he traído conmigo quien me ayude.-

            Y entonces de un agujero salió una enorme cabeza gris, que Mowgli conocía perfectamente.

MW- ¡Akela! ¡Akela!- exclamó Mowgli- No sé como no se me ocurrió pensar que no me olvidarías. Traemos entre manos un trabajo importante. Divide en 2 el rebaño, Akela. Ponme a un lado las vacas y terneros, y déjame solos a los toros y a los búfalos de labor.-

            El plan de Mowgli era sencillísimo: consistía en trazar un gran círculo al subir, llegar a la parte alta del barranco, y entonces hacer  descender a los toros, cogiendo a Shere Khan entre éstos y las vacas;  el muchacho sabía perfectamente que, después de haber comido y bebido bien, no estaría en disposición el tigre de luchar ni de encaramarse por los lados del barranco. Cuando Mowgli llegó hasta lo más alto, gritó hacia el barranco, y el eco de su voz fué repercutiendo de roca en roca . Al cabo de largo rato contestó el vago y soñoliento gruñido del tigre:

SH- ¿Quién llama?- dijo Shere Khan.

MW- Yo, Mowgli.  ¡Ladrón de reses, ya es hora de que te vengas conmigo al Consejo de la Peña! ¡Ahí va! ¡Lánzalos, Akela! ¡Abajo, Rama, abajo!.
           
            Akela lanzó a plenos pulmones su grito de guerra, y se precipitaron todos, uno tras otro, mientras la arena y las piedras saltaban en torno suyo. Una vez comenzada la carrera no había modo de pararla, y, aun antes de llegar al cruce del torrente, Rama sintió ya el rastro de Shere Khan, y mugió.

MW- ¡Ah!- dijo Mowgli, que iba en él montado- ¿Por fin te enteras, eh?-.

            Oyó Shere Khan el ruido atronador de las pezuñas, se levantó y caminó con pesadez torrente abajo, mirando a ambos lados en busca de huida. El rebaño pasó chapoteando por la laguna que él acababa de abandonar, mugiendo hasta hacer retumbar todo el estrecho recinto; Mowgli vió a Shere Khan volverse y, entonces, Rama echó por tierra algo, tropezó con ello, y siguió adelante pasando por encima de una masa blanda, y con los demás toros detrás. No hacía falta que pisotearan más a Shere Khan. Estaba muerto, y los milanos acudían ya para devorarlo.

MW- ¡Hermanos, como un perro ha muerto!- dijo Mowgli, mientras buscaba un cuchillo para arrancarle la piel a Shere Khan. Los lobos lo contemplaban con la lengua colgando y de vez en cuando daban tirones a la piel cuando él lo mandaba.

            De repente apareció Buldeo, que había sido avisado por los chiquillos de la aldea del pánico que se había apoderado de los búfalos.

BU- ¿Qué locura es esa?- dijo Buldeo- ¿Y te figuras que tú vas a poder desollar un tigre? Y por añadidura que es el tigre cojo cuya cabeza se han ofrecido cien rupias. ¡Bien! ¡Bien! Haremos la vista gorda en eso de que hayas dejado escaparse el rebaño, y tal vez te dé yo una de las rupias como premio cuando haya llevado la piel a Khanhniwara.

MW- ¡Ja!- dijo Mowgli- ¿De modo qué piensas llevarte la piel a Khanhiwara para recibir el premio y luego tal vez me des una rupia?. Pues bien: se me antoja que esa piel la necesito yo para mi propio uso. ¡Ea, viejo, aparta ese fuego!

BU- ¿Y es así como hablas al jefe de los cazadores? Buena parte de tu suerte se la debes a la imbecibilidad de los búfalos, y , además, se ve que el tigre acababa de darse un banquete o de lo contrario estaría ahora a 5 leguas de distancia de este sitio. Mira Mowgli, no te voy a dar ninguna rupia como premio; lo que te daré será una buena paliza.

MW- ¡por el toro que me rescató!- dijo Mowgli- ¿Te figuras que voy a estar toda la tarde charlando contigo, mono viejo? ¡Ven acá Akela! Líbrame de este hombre que me está molestando.

            En cuanto Buldeo vió que Akela le agarraba exclamó a grandes voces:

BU- ¡No! Ten piedad, soy un pobre anciano. Ignoraba que fueras algo más que un zagal. Me permites que me levante y me vaya, o  ¿ va a hacerme pedazos ese servidor que tienes a tus órdenes?.

MW- Vete, vete en paz. Pero otra vez no te metas en mi caza. ¡Suéltalo, Akela!.-

            Mowgli siguió en su labor, pero se acercaba ya el anochecer cuando entre él y los lobos acabaron de separar del cuerpo del tigre la enorme y vistosa piel.

MW- Ahora- observó- hay que esconder eso y hacer que los búfalos vuelvan a casa. Ayúdame a reunirlos, Akela.

            Quedó el rebaño agrupado y Mowgli se dirigió a la aldea, pero al llegar cerca de ella vió algunas luces y la mitad del pueblo estaba fuera de sus casas como si quisieran esperarle.

MW- Eso será porque he matado a Shere Khan- dijo Mowgli entre sí. Pero una lluvia de piedras silbó en sus oídos al mismo tiempo que los aldeanos le gritaban.

GENTE- ¡Hechicero! ¡Hijo de una loba! ¡Diablo de la selva! ¡márchate de aquí enseguida, si no quieres que el sacerdote te cambie otra vez en lobo! ¡dispara, Buldeo, dispara!

MW- Pero ¿qué significa eso?- dijo Mowgli azorado al ver que arreciaba la lluvia de piedras.

AK- No dejan de parecerse a los de la manada esos hermanos tuyos- dijo Akela sentándose.-Creo que la intención de esa gente es que abandones el lugar.-

GENTE- ¡Lobo! ¡Lobato! ¡Márchate!.-

MW- ¡Ah! ¿Otra vez?. La anterior fue porque era un hombre. Esta porque soy un lobo. Vámonos Akela.-

            Pero de repente una mujer, Messua, corrió hasta el rebaño y gritó

MS - ¡Hijo mío! ¡Hijo mío! Dicen que eres un hechicero,  yo no lo creo pero debes marcharte porque si no te van a matar. Buldeo dice que eres un brujo, pero yo sé que tú no has hecho más que vengar la muerte de Nathoo.-

MW- Retrocede Messua- añadió Mowgli- Porque voy a lanzar el rebaño contra ellos con más velocidad que los pedazos de ladrillo que me arrojan. No soy ningún brujo. ¡Adios Messua!. Ahora Akela, júntame otra vez el rebaño.-

            El rebaño se lanzó de inmediato contra la muchedumbre, la cual no tuvo más remedio que huir de un lado a otro buscando algún sitio para esconderse. Mientras, Mowgli y Akela ya marchaban rumbo a la selva hasta que llegaron a la caverna de mamá loba.

MW- Me han arrojado de la manada de los hombres, madre- gritó Mowgli- pero he cumplido mi palabra y vengo con la piel de Shere Khan.-

RAKSHA- Ya le dije aquel día en que metió la cabeza y los hombros en esta caverna yendo en tu busca para matarte, renacuajo mío, ya le dije que el cazador sería cazado algún día. ¡Bien lo has hecho!.-

MW- De la manada de los hombres y de los lobos me arrojaron- dijo Mowgli- En adelante cazaré solo en la selva.

 CACHORROS -Y nosotros contigo- gritaron unos cachorros de mamá loba.

            Así pues,  Mowgli se marchó y cazó con ellos en la selva a partir de aquel día

LOS PERROS JAROS

No empezó para Mowgli la parte más agradable de su vida hasta después de la invasión del pueblo de los elefantes que arrasó el poblado de los hombres. Era amigo de todos cuantos vivían en la selva, pero sin embargo era mirado por todos con algo de temor. Murieron papá lobo y mamá Loba, colocando entonces Mowgli una gran piedra en su honor. Baloo era ya muy viejo y apenas podía moverse, y hasta Bagheera que tenía nervios de acero ya daba muestras de debilidad. Con los años, de gris que era Akela se volvió blanco como la leche, se hacía viejo y hasta Mowgli tenía que cazar para él. Entonces llegó un momento en que se juntaron hasta cuarenta lobos , de cinco años y sin amo. Akela les dijo que debían juntarse, obedecer la Ley de la Manada y estar bajo la dirección de uno. Al final fue Fao, hijo de Faona quien ganó en una lucha el derecho de dirigir la manada, de acuerdo con la Ley de la Selva.
        Una tarde caminaba Mowgli con HG y tres lobos más cuando de repente escucharon un grito desgarrador que parecía provenir del otro lado del Waigunga.

HG: No es este el grito del Explorador. Eso es alguna cacaería. ¡Escucha! - dijo el Hermano Gris.

        El aullido se fue prolongando hasta adquirir un tono de desesperación: ¡Dhole! decía. Entonces apareció un demacrado lobo, con las orejas llenas de rojas heridas y una de sus patas delanteras destrozadas.

MW: ¡Buena Suerte!.¿Quién es tu jefe?- preguntó Mowgli

WT: ¡ Buena Suerte! Soy Won-tolla.

        Quería decir que era un lobo solitario, que atendía a su defensa y a la de su compañera y pequeñuelos en algún aislado cubil. Won-tolla jadeando intentó explicar lo ocurrido.

WT: ¡Los dholes, los dholes, los dholes del Dekkan...los perros jaros, los asesinos!. Cuando esta luna era luna nueva tenía yo cuatro de los míos: mi compañera y tres lobatos. A medianoche los oí pasar juntos siguiendo, con grandes aullidos, un rastro. Al amanecer hallé a los míos muertos sobre la hierba...los cuatro, Pueblo Libre, los cuatro...Entonces hice uso del derecho de sangre y fui en busca de los Dholes.

MW: ¿Cuántos eran?- preguntó rápidamente Mowgli

WT: No lo sé, pero tres de ellos no matarán más; pero al fin me persiguieron como a un gamo, haciéndome correr con sólo las tres patas que me quedan. Préstame fuerzas, Pueblo Libre, y también yo mataré luego porque la Deuda de Sangre aún no está pagada.

        Los Dholes, los perros rojos del desierto del Dekkan, iban de paso en busca de algo que matar, y los lobos de la manada sabían que hasta el tigre les cede su presa a los perros jaros. Aunque no tengan el tamaño ni la astucia de un lobo, son muy fuertes y en gran número porque hasta que no se han reunido un centenar de ellos no se considera una manada. Algo sabía también Akela con respecto a los perros jaros porque le dijo en voz baja a Mowgli.

AK: Esta es una cacería magnífifca y será la última en la que yo participe. Hermanito, vete hacia el norte y échate a dormir porque a tí te quedan úna muchas noches y muchos días de vida.

MW: Acaso quieres que me quede de brazos cruzados sin hacer nada o jugando con los banderlog?

AK: La lucha será a vida o muerte. Tú no te has encontrado nunca con los dholes, con los asesinos rojos.

MW: Si vienen los dholes, Mowgli y el pueblo Libre lucharán como iguales contra ellos. ¿La cacería ha de valer la pena!. ¡Por la manada...por toda la manada..juremos la lucha...juremos...juremos!

LOB: ¡Lo juramos! - gritaron todos los demás lobos

MW: Quedaos con ellos- ordenó Mowgli a los cuatro- porque yo voy a contar los perros.

        Mowgli echó a correr hundiéndose en la oscuridad por lo que no podía ver donde ponía los pies y fue a tropezar sobre uno los grandes anillos de Kaa, que esperaba al acecho a que apareciese una presa fácil.

KAA: ¡Kischa! - silbó malhumorada- ¿ es proceder según estilo de la selva el venir aquí haciendo ese ruido y estropearle a uno el trabajo de toda una noche!

MW: Confieso que he estado torpe. En tu busca venía Cabeza Chata, pero ¿como has cambiado!, has engordado, y no hay nadie en la selva como tú, discreta anciana, fuerte y hermosísima Kaa.

KAA: A ver...¿adónde vas a ir a parar por ese camino?, porque no hace mucho tiempo cierto hombrecito me tiraba piedras en la cabeza y me insultaba.

        Mowgli le explicó la llegada de Won-tolla a la selva y todo lo que había contado, así como la lucha que muy pronto tendría lugar entre los lobos y los perros. Mowgli dijo entonces:

MW: Será una cacería magnífica, pero soy joven y no he visto aún muchas lluvias. Ni ´se mucho ni soy fuerte. ¿Tienes tú algún plan?.

KAA: ¡Hisch! Ahora iremos al río y te enseñaré como hay que proceder contra los dholes.

        A un Kilómetro o dos más arriba de la Roca de la paz, el Waigunga se estrecha al pasar por una garganta que forman unas rocas de mármol de 25 a 30 metros de altura. Al final de esta garganta se encontraba lo que Kaa quería enseñarle a Mowgli

KAA: Esta es la Morada de la Muerte. Los dholes no se apartan ante nada y ante nadie, pero ahora dime hermanito, ¿ante quien retrocede el diminuto pueblo de las Rocas?, Dime amo de la selva, ¿Quién es el verdadero amo?-
MW: Éstas, pero aquí mora la muerte. Vayámonos antes de que se despierten.

KAA: No se despiertan hasta que llega la aurora. Ahora voy a contarte una cosa: venía un gamo perseguido en dirección a este sitio y llevando tras de sí a toda una manada de perros que seguían su rastro. Ciego de miedo saltó desde lo alto. El sol estaba ya en lo alto y el pueblo Diminuto era numeroso y se hallaba enfurecido. Numerosos eran también los perros que saltaron al río, pero antes de que llegaran al agua ya estaban muertos. En cuanto al gamo, quedó vivo.

        En la Morada de la Muerte habitan las feroces y negras abejas de la selva y la historia que Kaa había contado a Mowgli le sirvió para trazar un plan. Mowgli corrió rápidamente a contárselo a la manada de lobos. También sabía que el Pueblo Diminuto no puede sufrir el olor del ajo silvestre
        Poco antes del mediodía, cuando el calor del sol era extremado, oyó ruido de pasos y sintió el abominable olor de la manada de dholes que iba siguiendo, con aire feroz, el rastro de Won-tolla. Mowgli estuvo observando la cabeza puntiaguda y de color rojizo del perro que los dirigía desde un árbol y le dijo:

MW: - ¡Buena suerte!, ¿con qué permiso venís a ests sitio?

JAR: Todas las selvas son nuestras- fue la contestación que obtuvo, y el dhole que se la dio lo hizo enseñando los dientes.

MW: ¡Perro, perro jaro! Vuélvete al Dekkan a comer lagartos!

JAR: Bájate de ahí antes de que te sitiemos de hambre, mono pelón!, aulló toda la manada.

        Mowgli se recostó en una rama y escuchó toda clase de insultos por parte de los perros jaros, pero no se inmutó. Muchos dholes saltaban para intentar agarrar al muchacho, pero no lo conseguían. Al cabo de tres o cuatro horas y después de echarse una siesta, Mowgli  comenzó a provocarles:

MW: Sois verdaderos dholes pero en mi opinión sois unos cobardes, demostráis todos demasiado celo-

JAR: Baja de ahí y te demostraré si soy un cobarde- gritó el perro que guiaba a la manada.

MW: Vuélvete a tu casa, perro jaro y cuenta a voz en cuello que no has podido con un mono. ¡Ven conmigo y yo te enseñaré lo que es la valentía!

        Saltó entonces Mowgli, al estilo de los bander-log, al árbol más próximo, de aquel al siguiente, y así al otro, y al de más allá, siguiéndole siempre los perros, con la cabeza levantada, hambrientos y gritando a la vez:

JAR: Mono que tienes lengua de lobo, te seguiremos hasta matarte.

        Mowgli se había deslizado hasta llegar a la Moarada de la Muerte. El Pueblo Diminuto dormía, pero en cuanto sonaron los primeros pasos de Mowgli sobre el suelo hueco comenzó a escucharse una especie de bramido semejante al del mar entrando en una caverna. Mirando por el rabillo del ojo, Mowgli vió que el aire se oscurecía a su espalda y vió que también la corriente del Waigunga allá bajo, y, sobre el agua, Kaa. Saltó al vacío y allá estaba la serpiente pitón para recogerle, sano y salvo pues el olor del ajo silvestre había ahuyentado a las abejas. Mientras, algunos de los dholes habían caído al río y se estaban ahogando, otros luchaban con las temibles abejas negras pero nada podían hacer. Sin embargo, casi la mitad de la manada se había dado cuenta a tiempo de la trampa que Mowgli les había preparado y se habían apartado a tiempo.
        Kaa y Mowgli comenzaron a nadar corriente abajo perseguidos por los perros jaros que quedaban aún vivos. De repente apareció un lobo corriendo en tres partas por la otra orilla, era Won-tolla, el solitario.                  

WT: ¿Estás ahí hombre cachorro?, gritó desde la orilla.

MW: Aquí estoy Solitario. ¿Hacia donde quieres que les obligue a ir?

WT: Esperaré, tiempo tengo porque aún queda toda la noche.

        Pero no fue así porque la manada Pueblo Libre de Seeone se lanzó a la playa y comenzó entonces la gran lucha. Junto con los lobos luchaban las lahinis que son las lobas del cubil, y que lo hacían para defender a sus camadas. Y ahí estaba también el Hermano Gris al lado de Mowgli y protegiéndolo de todos los golpes que iban dirigidos a él, y Akela que sin apenas fuerzas y dientes luchaba él solo contra tres, y Fao que arrastraba a los perros hasta donde se encontraban los lobos de 1 año para que pudieran terminar con él.
        Poco a poco los perros jaros comenzaron a disminuir de número y Won-tolla pudo al fin saldar su deuda de sangre. Estaba tan lleno de heridas que su aspecto horrorizaba:

MW: ¡Por el toro que me rescató! Es el guía de los dholes.

        En efecto, el Solitario estaba agarrando al dhole por el cuello, pero al mismo tiempo que el perro del Dekkan caía  sobre la tierra, Won-tolla se desplomaba y moría.

HG: No cazará ya más - observó el Hermano Gris- Y también Akela, hace mucho rato que guarda silencio.

        Entre un montón de cadáveres asomó la cabeza y los cuartos anteriores de Akela:

AK: ¿No te dije que ésta sería mi última lucha?-  Le recordó el lobo a Mowgli

        Cogió Mowgli su cabeza, llena de horrorosas heridas y la colocó sobre sus rodillas
AK: ¡Cuánto tiempo ha pasado desde que un hombre-cachorro se revolcaba desnudo en el polvo-

MW: ¡No! ¡No!, Yo soy un lobo, yo soy de la misma raza que el pueblo Libre.-

AK: Un hombre eres, hermanito, o de lo contrario la manada hubiera huido frente a los dholes. Yo te debo la vida y tu nos has salvado hoy a todos. Vuélvete con los tuyos, Mowgli-
MW: No iré nunca. cazaré solo en la selva-

AK: Vuélvete antes de que Mowgli mismo obligue a Mowgli a volver.

MW: Pues cuando Mowgli sea quien obligue a Mowgli a marcharse, entonces me iré-

AK: Nada más tengo que decir. Hermanito, levántame porque yo fui jefe del pueblo Libre-

        Mowgli le levantó con sumo cuidado y Akela comenzó a entonar la canción de la Muerte al lado de su sucesor, Fao, hijo de Faona. De toda la manada de doscientos dholes que habían llegado a la Selva presumiendo de ser los dueños de todas las selvas, ninguno logró sobrevivir.

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