Improvisar una buena comida, caliente y con aportes vitamínicos, en el transcurso de una marcha no es una quimera. Desde hace algunos años, las bucólicas, pero peligrosas, fogatas en el campo han dejado paso a los hornillos, instrumentos mucho más prácticos, seguros y manejables.

Al igual que para cada actividad se necesita un tipo diferente de tienda de campaña, de mochila, de indumentaría o de calzado, también se requieren distintos modelos de infiernillos.
Los más frecuentes son los hornillos de gas, que utilizan como combustible el isobutano, el propano, el butano o una combinación de estos dos últimos. Su principal ventaja radica en su gran poder calórico, emitido gracias a unas bombonas conectadas con el quemador de forma fija o, preferiblemente, a través de una tubería flexible. Es preciso que las bombonas se mantengan en un lugar cálido ya que, de lo contrario, el butano alcanza el estado de congelación al llegar la temperatura a los 0º.


Los cartuchos de este modelo pueden ser de dos clases: de válvula o perforables.
Para excursiones de un día o escaladas a la alta montaña existen infiernillos alternativos: los de combustible sólido y los de combustible líquido. Los primeros son muy sencillos, pues su estructura se compone sólo de una chapa y de una pastilla de queroseno o parafina. Ocupan muy poco espacio pero también es más reducida su capacidad de calentamiento. Los infiernillos de combustión líquida son superiores, en lo que a emisión calorífica se refiere. De cualquier forma, sea cual sea el hornillo escogido, puede mejorar y completar sus funciones si cuenta con una serie de complementos añadidos, como son un indispensable paravientos, mecanismos de iluminación, patas retráctiles móviles, cadenas de suspensión y un juego de cocina plegable.

- PRECAUCIONES AL USAR LOS HORNILLOS -,

  • Es preferible llevar mecheros a cerillas, ya que éstas, en condiciones de humedad, son insérvibles. Si no hay más remedio que usar esta forma de encéndido, se deben introducir los fósforos en una caja impermeable.
  • Proteger.siernpre la llamas de Ia cocina con un paravientos. -Si no tenemos, podernos ayudarnos, por ejemplo, colocando una colchoneta aislante alrededor.
  • Las botellas para transportar combustibles líquidos, comó - alcohol o gasolina, deben tener un correcto mecanismo de cierre. La mochila o lo que llevemos en ella pueden correr peligro si este combustible se derrama.
  • En caso de usar cocinas de gas es conveniente utilizar cartuchos con válvulas, ya que éstos son mucho más seguros. -Los otros son peligrosos ya que pueden tener escapes.
  • Ocurre con frecuencia que el surtidor que da pasó al combustible se obstruya. En esos casos, una aguja especial o un cable de Cobre para limpiarlo será de mucha utilidad.
  • Cuando se agita una bombona que está a punto de terminarse para dar más presión a la llama, hay que tomar la précaución de apartar por un momento los alimentos del quemador. Hay que prever cualquier tipo de escape que conlleve una peligrosa llamarada.
  • Es peligroso cocinar dentro de la tienda. En el lugar que se elija para encender el infiernillo debe haber buena ventilación.
  • Si por el mal tiemponos vemos obligados a cocinar dentro de la tienda, lo mejor es extremar al máximo las precauciones.
  • No abandonar en el campo las cargas de gás agotadas. Tenemos que llevarlas en la mochila hasta encontrár un lugar adecuado donde tirarlas.