|
Un buen campista tiene
el puntillo de dejar en estado impecable el lugar en donde ha pasado unas
agradables vacaciones.
La naturaleza se ve con
demasiada frecuencia invadida por devastadores que, sin respeto alguno por
la pureza y la belleza de los parajes, no vacilan en contaminar el paisaje
abandonando en el lugar papeles engrasados, desperdicios de todas clases,
botellas vacías, latas de conserva y otros residuos de comida. Otros dañan
los árboles, cortando ramas o lastimando las Cortezas...
El desmontaje del campamento
tiene que comenzar mucho antes del momento de la marcha, debiendo desmontar
todo lo que es superfluo para no conservar más que lo mínimo indispensable
para la vida del último día. Habrá que conformarse, por ejemplo, con comer
utilizando una caja metálica como mesa, ya que esta última habrá sido desmontada.
El práctico fuego levantado
habrá sido asimismo suprimido y la última comida se cocinará en un fuego encendido
sobre el propio suelo.
Entre los trabajos que
habrá que efectuar antes de abandonar el lugar hay que Citar:
— El vaciado de los
colchones-jergones si éstos contienen paja, heno, crin vegetal u otro material
cualquiera.
— El desmontaje de las tiendas tan pronto estén secas. Se trata ésta de
una precaución muy Importante, ya que si se dobla una tienda cuando está
húmeda se convierte en terreno abonado para las manchas de moho que pudren
la lona y la hacen inutilizable. Por consiguiente es conveniente aguardar
a que la humedad de la noche se haya evaporado por completo. Si es preciso
doblar la tienda húmeda (por ejemplo, a causa de que el tiempo está lluvioso),
es absolutamente necesario desplegarla en la primera oportunidad a fin de
dejarla secar por completo.
— La limpieza general del lugar del campamento. Todo lo que pueda quemarse
tiene que ser consumido por un último fuego, el cual es apagado poco antes
de levantar definitivamente el campamento. Enterrar las inmundicias y los
materiales o detritus incombustibles
— Los inventarios del material y de los elementos del equipo al objeto de
apuntar lo que falta, lo que se ha perdido o lo que se ha deteriorado. Indicar
asimismo las reparaciones que se deberán efectuar con urgencia en cuanto
se haya regresado. Incluso para los campamentos organizados por pequeños
grupos es muy útil proceder a un inventario a fin de evitar pérdidas u olvidos,
— El volver a dejar en buen estado el terreno de campamento, que consiste
en hacer desaparecer vestigios de campamento. Los terrones de tierra que
fueron quitados cuidadosamente al comienzo de la estancia (en los emplazamientos
de los hoyos para desperdicios, en las regueras debajo de las paredes de
las tiendas, etc.) serán colocados de nuevo en su sitio al objeto de regenerar
el suelo y volverle a dar su primitivo aspecto.
— Un "peinado" completo del lugar de campamento, sobre todo si se trata
de un campamento fijo que agrupaba a un número importante de participantes.
Los campistas forman en línea en un extremo del campamento y cada uno avanza
lentamente recogiendo los trozos de papel u otros desperdicios que se encuentran
en el suelo.
— Los emplazamientos de los fuegos (que evidentemente habrán sido apagados
por completo) serán objeto de un cuidado especial para dejarlos en estado
impecable. Hay que comprobar su extinción, que tiene que ser total. Las
brasas y las cenizas serán enterradas, convenientemente recubiertas de tierra
y de puñados de hierva.
— ‘Las letrinas volverán a ser tapadas a fin de suprimir todo olor y todo
vestigio sospechosos. También este lugar deberá ser dejado en perfecto estado.
Finalmente, no hay que olvidarse de dar las gracias a todos aquellos que
han aportado una ayuda a los campistas: propietario del terreno, ayuntamiento,
guardias forestales, comerciantes, amigos... Si el material no puede retirarse
enseguida, dejar una retaguardia que permanecerá en el lugar hasta el momento
en que sea retirado. O bien almacenarlo en un lugar seguro, en casa de personas
que sean de confianza.
|