EL CHICLE MARRANO

 

Recuerdo aquel día

en que me miraste por primera vez

con tu único ojo, ese ojo, amarillo, reseco,

tu ojo.

 

Con tu cara de buitre, tus cuatro pelos,

tus ocho patas, tus cinco manos

me rodeabas.

 

Sentí tu calor, calor, calor, calor, calor, calor, calor, calor,

quizás 100 grados, o más,

¡Me asfixio!

 

Tu cuerpo y mi cuerpo se juntaron,

mi pelo y tu pelo se enredaron,

por tu chicle marrano.

 

A ahora estoy calvo, calvo, calvo, calvo, calvo, calvo, calvo, calvo,

calvo, calvo, calvo, y sin un pelo, pelo, pelo, pelo, pelo, pelo, pelo.